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100 Behobias

100 Behobias

Fecha 21/11/2019

Cuando una carrera se convierte en centenaria no requiere de muchas presentaciones. Si hablamos de la Behobia - San Sebastián, menos aún.

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La carrera de asfalto con mejor ambiente, más tradición y prestigio de España. No es una distancia oficial, tampoco es precisamente una carrera rápida y sobre el clima... mejor dejémoslo. 

Entonces, ¿Qué es lo que hace la Behobia tan especial? La verdad, no lo sabía. Y si lo hubiera preguntado tampoco hubiera servido de mucho, pues las cosas que se viven en la Behobia no se pueden explicar. 

Cómo explicar el “peregrinaje” hacia Behobia. Un domingo de noviembre en San Sebastián. 8 A.M. 5c y lluvia. Mucha lluvia. El típico domingo de sofá y manta, vamos. Excepto para algunos afortunados (si, si, afortunados). Exactamente 27.054 afortunados en peregrinación hacia las estaciones de tren de San Sebastián. Unos trenes llenos de pasajeros con sus zapatillas, sus mallas, sus chubasqueros, sus nervios, sus objetivos, algunos con sus batallitas, otros con su silencio. Un viaje de 20 minutos a un pequeño lugar fronterizo con Francia: Behobia. Un pueblo volcado con su evento más importante del año. Carpas donde se ofrecía café y chocolate caliente nada más llegar. Furgonetas de animación con altavoces, “trailers” llenos de voluntarios a modo de “guardarropa” (por cierto, la ropa de calentamiento que decidas no llevar en la carrera, la depositas en unos contenedores y es donada a CARITAS). Infinidad de vecinos que habían salido a la calle simplemente a ayudar e indicar a los corredores hacia donde debían ir. Todo ello bajo una intensa lluvia. Jamás vi un nivel de implicación tan bestial en ninguna carrera. Empezaba a entender muchas cosas. 

10:00h y, tras más de una hora refugiados de la lluvia como podíamos (debajo de puentes, porches de las casas, gasolineras...), nos llega por fin el turno. Tener pase “VIP” de Adidas me permite realizar el calentamiento en la zona de los “Élite”. Para muchos esto es un detalle insignificante, pero yo siento que estoy cumpliendo un sueño. Trotar al lado de estos animales, escucharles hablar de sus planes de ritmos, saludar a un dios del atletismo como es Haile Gebresselassie (majísimo), admirar la naturalidad de un Chema Martínez que no negó ni una sola foto con los aficionados que se la pedían a escasos minutos de la salida. Troto unos minutos con un amigo como es Damià Ramis, le conozco, sé lo que ha trabajado para este día y no tengo ninguna duda de que la va a “liar” fuerte (lo hizo). Nos deseamos suerte y cada uno se va con “los suyos” (él con los extraterrestres y yo con los mortales). 

Tras unos 10 minutos en remojo esperando en nuestro correspondiente cajón, por fin nos dan la salida. Amigos, esto es BEHOBIA - SS. 

Transcurridos los primeros metros esquivando charcos (con 27.000 personas a tu lado, no es tarea fácil), empiezo a presentir lo que viviremos en estos 20km hasta la playa de La Concha: Ni un sólo metro que no esté a rebosar de gente animando. Llueve, hace viento y a ratos incluso graniza. Pero no importa, nada detiene al público vasco. Que pasada. 

Los cinco primeros kilómetros son siempre en ligera subida, con algún “tobogán” de estos puestos adrede para romperte cualquier intento de “coger un ritmo”. Así hasta llegar a la primera subida importante del día: El alto de Gaintzxurrizketa (para los no vascos, “la subida de la autopista”). Una “tachuela” de casi 2km con un 4-5% constante, de estas que al empezar parece que no va a picar mucho... y acabas “soplando velas” para llegar arriba. 

Bien cierto es también que, aunque a muchos se nos olvide mencionarlo al explicar cuánto dura fue una carrera (cosas del ego), todo lo que sube también baja. Des del séptimo kilómetro hasta el ecuador de la Behobia-SS se puede descansar bastante y aprovechar para hidratarte y alimentarte. Aunque por otra parte, muscularmente las bajadas tan pronunciadas y largas son terribles. Por cierto, en el Km 8 tuve el placer de “conocer” al famoso “pirata de la Behobia”; un señor que todos los años se sitúa en el mismo sitio con su disfraz de pirata y sus altavoces a todo trapo para darnos ánimos. Lo dicho, cosas de la Behobia-SS. 

Pasado el “diez mil”, salimos de la autopista para comenzar a divisar a lo lejos el puerto de San Sebastián. A cada km encontramos más público y en los pasos por pueblos ya es una auténtica fiesta. En muchas ocasiones debemos ponernos en fila de uno para poder pasar entre la gente. Chocar manos de niños, escuchar como jalean tu nombre al ver tu dorsal. Por cierto, que sigue sin dejar de llover. Estoy flipando... y yo que me lo quería perder. 

El “Alto de Miracruz” es la última tachuela antes de llegar a San Sebastián. Realmente tampoco es nada del otro mundo, pero con 17 km en las patas, pues se te hace un poco “bola”... En fin, nada que no se solucione con los gritos del público. ¿Hay algo más guapo que una subida bajo la lluvia entre cientos de personas animándote? 

Bajamos Miracruz y ya “solo” nos queda cruzar los 2km el paseo de la concha. En mi cabeza este tramo figuraba como “el paseo” triunfal antes de llegar a meta, y realmente es así normalmente. Pero, para celebrar el centenario, la Behobia-SS nos obsequió con un espectacular temporal de viento y granizo para poner el broche final de épica (y resfriado) a la que ha sido, hasta el momento, la carrera de asfalto más bonita que he corrido jamás. 

Y efectivamente, no soy capaz de explicar el “porqué” de la Behobia-SS. Quizá el lugar, quizá el público, quizá la “magia” de la carrera”, o quizá un poco todo. El caso es que, sin saber cómo, me he enamorado para siempre de esta carrera. Ikusi arte eta ezkerrik asko, Behobia! 

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